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La madrugada del 27 de Febrero del 2010 fue más agitada de lo común, un sábado como ese solía estar en algún club o discotec después de una semana laboral, pero esta vez prioricé mi familia y fuimos todos juntos a un matrimonio en la VI región.
El reloj marcaba las 03:34 cuando de pronto comenzó lo que era para mí un simple sismo, poco a poco la intensidad fue mayor y el caos llenó la casa donde alojábamos, gritos, llantos inundaron la morada, yo aún durmiendo no entendía nada, solo atiné a hacer lo típico, acercarme al umbral de la puerta y esperar a que el sismo terminara, para mi sorpresa esto no pasó hasta al menos de 150 segundos que duró esta catástrofe.
El lugar que habitábamos empezó a mostrar signos de debilidad y comenzó a caer abajo, las tejas hacían una sinfonía al caer del techo al suelo, el agua de la piscina parecía un mini-maremoto que desbordaba por todos lados, los vidrios comenzaron a colapsar y los estruendos comenzaron. Los muros que durante la noche se veían tan firmes, comenzaban a ceder, grietas enormes se podían ver en los muros, y la seguridad cada vez era más incierta.
Una vez terminados estos 150 segundos de locura, me armé de valentía y partí a buscar lo que en ese momento sentí que era básico para las posible replicas, ingreso a la casa en búsqueda de zapatos, pantalones, frazadas, botellas de agua, celulares, computadores, internet móvil, y es ahí, en estos 3 objetos finales que menciono donde me quiero detener y explayarme al respecto. Lo que hace un tiempo atrás estos serían lujos, en la actualidad son los medios de comunicación más usados por todos.
Después de tranquilizar a mi madre y ver que estábamos todos sin ningún daño físico comienzan los llamados telefónicos a la familia para saber que todos estuvieran bien, lo primero que trato es al darme cuenta que las líneas están colapsadas, es prender mi laptop e intentar Twittear algo, avisar por ese medio que me encontraba sin problemas pero nuevamente el colapso ganaba terreno. Pasaban las horas y las ganas de oír las voces de mi familia crecían más y más, lamentablemente sin éxito. He ahí cuando la tecnología juega un rol fundamental para la comunicación, que ganas de tener una maquina de realidad virtual y poder ver en tiempo real lo que sucedía en Santiago, ver a toda mi familia tranquila.
Los medios de comunicación se han transformado poco a poco en más importante que la misma comunicación, prioricemos el vernos, que chatear o hablar por teléfono…
DAVID ROMERO. Marketing Manager / Publicista MSN:
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